sábado, abril 09, 2011

Reflexiones sobre la creatividad y la resistencia al cambio



NOTA: Texto originalmente escrito el pasado 31 de marzo de 2011 en el blog Educación y Pedablogía para el Siglo XXI y es parte de una serie de artículos relativos a la creatividad que  el prof. Benedicto Andrés González Vargas ha venido publicando desde enero pasado.

Muchos nos hacemos la pregunta, ¿cuál es la importancia de la creatividad y de la resistencia que los cambios generan en los niveles tradicionales de la sociedad? A esto le podemos añadir cómo la escuela y las instituciones de educación superior, como institución fundamental de las naciones, es per se una de las más tradicionales y reacias al cambio. Inclusive en algunas instituciones, la filosofía es, que uno de los grandes desafíos de la educación moderna es…¡mantener las estructuras de enseñanza actuales y no dejarse seducir por los cambios tecnológicos!

El problema es que de eso se trata una universidad, de que puedan coexistir diversas posturas, que se manifieste la universalidad del pensamiento y que las opiniones se sostengan sobre argumentos que podamos analizar.
Todos tenemos la capacidad de ser creativaos y lo somos en cierto grado, pero esa expresión de creatividad suele verse frenada por los entornos, especialmente laborales (aunque no exclusivamente). Hace mchos años, cuando la Internet comenzo ha ser una herramienta de uso en la academia  hice una innovación metodológica, incorporando la tecnología como recurso para la sala de clase, hace unos veinte años, y una colega me dijo: “No sigas con eso, porque nos van a obligar a hacerlo a todos”. Ante ello, solo cabe una sonrisa amable y un mantenerse firme en las convicciones, pese a las presiones de todo tipo. Cabe mencionar que hoy en día esta forma de pensar persiste, aunque en menor grado.

Si las barreras son permanentes y la creatividad no consigue aflorar de ningún modo, estaremos ante una situación que puede frenar en forma total o parcial la creatividad por periodos que pueden llegar a ser muy extensos. Es lo que siento que hace la escuela con los estudiantes, los frena en sus expresiones creativas cuando éstas no son del agrado del docente a cargo y ocasiones del sistema educativo, en general.

Es deprimente cuando los estudiantes tienen que hacer proyectos y están limitados a plasmarlo en papael cuando existen en la  Web, miles de vídeos para ilustrar su presentación, fácilmente disponibles e incrustables en una presentación de power point…pero algunos maestros ¡No le gustan las computadoras! Ante eso, lo único que podemos declarar es que se frena brutalmente la creatividad de los individuos y muchas de las quejas que reciben los estudiantes por trabajos poco creativos (y con ello notas más bajas), son totalmente endosables a las metodologías arcaicas implementadas.

Por supuesto que también hay barreras personales, tanto en el plano intelectual como en el afectivo y a veces ambas barreras, las personales y las institucionales, se mezclan siendo difícil separar unas de otras.

Resulta evidente que toda innovación representa el cuestionamiento de respuestas consagradas y utilizadas durante mucho tiempo, por eso siempre habrá reacciones, hay posturas de signo contrario que se van a sentir amenazadas. Hay que decirlo claramente: La innovación creativa puede desatar un conflicto donde no lo había, pues pretende precísamente modificar una actitud, un uso, una costumbre, un método, que por reiterado resulta cómodo a quienes lo usan, aunque ya no esté a la altura de las necesidades colectivas.

Los seres humanos, dice el profesor Ricardo López, “tendemos a dar un orden a los hechos, que rápidamente se constituye en la única visión de la realidad. A continuación ese orden se va autoconfirmando mediante una atención selectiva” y agrega después:  “Fijada la realidad de un cierto modo, se buscan los mecanismos  y se movilizan los recursos para darle estabilidad y perpetuarla. Se autoconfirma continuamente con una cuidadosa selección e interpretación de los nuevos hechos”.

Por eso es cada vez que queremos desarrollar y estimular la creatividad, ésta nace y se desarrolla en la tensión y el conflicto y a menudo los seguirá enfrentando una vez que el proceso creativo haya ya engendrado la respuesta o producto innovador. Si se triunfa en esa batalla final, lo curioso es que esa innovación tenderá a hacerse tan aceptada, como tradicional e inamovible para quienes tuvieron la osadía de implementarla.

Ojalá que en nuestras escuelas y universidades no sigamos desperdiciando la creatividad de nuestros estudiantes. Ojalá que mis futuros colegas, maestros y diseñadores instruccionales, no sigan matando la creatividad de nuestros niños y jóvenes.

1 comentario:

  1. Estimado Alfredo

    Saludos afectuosos desde Chile. Sería importante mencionar en la entrada que este texto fue originalmente escrito el pasado 31 de marzo en mi blog Educación y Pedablogía para el Siglo XXI y es parte de una serie de artículos relativos a la creatividad que he venido publicando desde enero pasado.

    prof. Benedicto Andrés González Vargas

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